Derechos humanos en ¿crisis?

Derechos humanos en ¿crisis?
14 octubre, 2015 Strategia Electoral

por Patricia Espinosa Torres

Todas las personas, independientemente de su condición de raza, social, económica, política, son sujetos de derechos, por ello se les refiere como derechos humanos. Hablar hoy de derechos humanos, es referirnos a un proceso permanentemente abierto, identificable geográfica e históricamente. Hay que recordar que muchos derechos, incluso los menos fundamentales, se derivaron de la generosa y complaciente naturaleza humana (Bobbio).

No podemos dar una definición unívoca de ellos, sin caer en generalidades, porque no existen derechos fundamentales por naturaleza, ya que lo importante para una época, no lo es para otra. Los derechos, se han modificado con el cambio de condiciones históricas como necesidades, intereses, gobiernos, transformaciones técnicas, entre otros asuntos.

El ser humano tiene necesidades básicas que satisfacer para vivir de una manera digna y esta dignidad, despierta una serie de exigencias éticas en las que se alojan los derechos humanos. Las necesidades humanas existen independientemente de que estén legisladas o no. Pensar que basta legislar para fundamentarlos, encierra el peligro de que estén a merced del capricho del gobernante en turno. No es suficiente cumplir con la ley ya que debajo de ella hay exigencias éticas que no necesariamente están legisladas. Hay que cultivar la ética de la virtud que no suple a la ley pero sí le da plenitud.

La formulación actual de los derechos humanos es el resultado del largo desarrollo al que ha contribuido la historia. Se han modificado y transformado opiniones y contenidos, de forma que el actual catálogo de derechos humanos se ha visto influido por acontecimientos políticos y por transformaciones socioeconómicas.

El fundamento de los derechos humanos tuvo su solución en la Declaración Universal de los Derechos del Humanos (DUDH) aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, por 48 estados. Esta Declaración representa un hecho histórico ya que, por primera vez en la historia, un sistema de principios fundamentales de la conducta humana, es aceptado libremente, se hace universal y positiva, en sentido de protección. Con ella podemos tener la certeza de que la humanidad comparte algunos valores comunes.

Quienes entonces redactaron la DUDH probablemente no imaginaron que estaban escribiendo un manifiesto revolucionario. Cada palabra expresaba un ideal de conducta y posición contrario a la realidad de 1948. Los poderosos de entonces o no cayeron en cuenta o lo aprobaron con desenfado retórico.

Y hablando de derechos humanos, en el ámbito internacional…

El pasado septiembre, Naciones Unidas cumplió 70 años, y buscó “conmemorar el buen desarrollo de las organizaciones y el trabajo sobre seguridad y derechos humanos”. Por la más alta tribuna internacional desfilaron los líderes mundiales de 193 países del mundo, desde el líder de la Iglesia Católica, presidentes y primeros ministros de los países más poderosos hasta las voces estridentes de diversos jefes de Estado. Toda una gama multifacética de personalidades que hicieron retumbar el recinto de Naciones Unidas Lo que sí quedó claro, es que este Organismo ya es incapaz de evitar conflictos armados, la ingobernabilidad y el deterioro ambiental. Dejó serias dudas sobre su neutralidad y eficacia, ya sea por las aportaciones de multinacionales que determinan la agenda política y comercial, o por la inoperancia y la presión de los grupos poderosos que gestionan sus intereses en la escena internacional.

El Secretario General, Banki Moon, en su discurso de clausura hizo un llamado para impulsar una reforma de la ONU, pero para sobrevivir y promover un mundo mejor, Naciones Unidas tendría que dar un cambio radical, casi revolucionario. Y en el ámbito nacional…

Cuando en un país, el 69% de la población percibe que la inseguridad y la violencia son los factores que afectan su vida cotidiana, quiere decir que es lamentable y grave el tema de los derechos humano. La Encuesta Nacional de Victimización 2015, menciona que uno de cada cinco mexicanos ha sido víctima de algún delito; en uno de cada tres hogares hay por lo menos una víctima entre sus miembros. Para el 58% de los encuestados, el problema cotidiano más importante es la inseguridad. Grave es el aumento de la extorsión, fraude, amenazas y lesiones. La irresponsabilidad del sistema político en su conjunto para detener esos crímenes, no sólo es lamentable sino profundamente trágico.

Estos datos reflejan que en México, los derechos humanos están hechos pedazos. Hay un fuerte clamor sobre la incompetencia y la connivencia del Estado para resolver el abuso sistemático del respeto a los derechos humanos. Su respuesta fue rechazar el Informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH sobre Ayotzinapa y provocar un estridente enfrentamiento entre funcionarios nacionales e internacionales.

La reciente visita del Alto Comisionado de NUDH, nos deja un mal sabor de boca, cuando declara que en México, “Muchos de los problemas siguen siendo temas de preocupación, y muchas de las personas con las que hablé ilustraron una imagen muy desalentadora, de una sociedad afligida por los altos niveles de inseguridad, de desapariciones y de asesinatos, el continuo acoso a personas defensoras de los derechos humanos y periodistas, la violencia contra las mujeres y los terribles abusos hacia migrantes y refugiados”.

Para un país que no se encuentra en medio de un conflicto, las cifras calculadas son, simplemente, impactantes. La confianza de la ciudadanía en las instituciones federales y locales ha sido seriamente cuestionada. La voluntad política expresada por el gobierno en favor de la verdad y la justicia tiene que traducirse en avances concretos, lejos de la simulación o de la manipulación de la justicia para intentar cerrar o diferir el caso al infinito.

Si no es así, el respeto de los derechos humanos en México, seguirá en crisis.

Patricia Espinosa Torres (@pespinosat) Política, conferenciante y humanista comprometida con la construcción de una sociedad más justa y equitativa.