¿Qué fuman los candidatos?

¿Qué fuman los candidatos?
19 diciembre, 2015 Strategia Electoral

¿Qué fuman los candidatos?

19 diciembre, 2015

Fabiola Navarro[i]

[i] Especialista en Justicia Electoral y maestra en Administración Pública.

quefuman

El artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que los partidos políticos son entidades de interés público, y tienen como fin[i] promover la participación del pueblo en la vida democrática.

La promoción de la participación tiene muchas formas. Las campañas publicitarias de los partidos políticos y las de promoción del voto son parte de ellas, pero no la única. El comportamiento de todos los actores políticos, especialmente de los medios de comunicación, autoridades, partidos políticos y candidatos es indispensable para promover que la sociedad y la ciudadanía participen activamente en la política, en los procesos electorales y en los asuntos públicos del país.

Desde la creación del Instituto Federal Electoral en 1991, las elecciones federales con mayor porcentaje de participación electoral han sido las del año 1994 (77.16%). A partir de entonces la participación ha sido menor. En elecciones presidenciales[ii] la participación en el año 2000 fue de 63.97%, en 2006 fue de 58.55%, y en 2012 fue de 63.3%. En elecciones federales intermedias la participación en el año 1997 fue de 57.02%, para el año 2003 de 41.19% y en el 2009 de 44.61%.

Gráfica de porcentaje de la participación ciudadana en las elecciones federales de 1994 a 2012[iii].

La gente no cree en los partidos políticos dicen reiteradamente los resultados de encuestas. Los datos de esos sondeos estadísticos indican que los mexicanos consideran que los partidos no son ni confiables ni transparentes. Aunque tampoco se confía en las personas en general ni en las autoridades. En la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP) del año 2012 sólo 30% de los encuestados consideraba que se podía confiar en otras personas, según indica el Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México 2014.

La confianza en las instituciones es necesaria para que el ciudadano participe en el funcionamiento institucional y apoye al sistema. De acuerdo con los resultados del Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México, a nivel nacional el grado de confianza hacia instituciones y organizaciones políticas y sociales no supera la mitad de los encuestados, excepto en tres casos: el Ejército (62%), los maestros (56%) y las iglesias (55%). Aunque en general más de la mitad de los mexicanos cree que la democracia es el mejor sistema político que se puede tener al mismo tiempo el país sigue manteniendo niveles bajos de confianza tanto interpersonal como institucional.

La confianza en el Instituto Federal Electoral (IFE) también ha descendido (está abajo de 40%). De ser una de las instituciones consistentemente mejor calificadas y una institución modelo en el mundo pasó a estar sistemáticamente cuestionada públicamente en su operación y decisiones.

El desarrollo de las campañas presidenciales del año 2006, y el posterior rechazo a los resultados de la votación, más la prolongación del conflicto pos electoral, y la reforma constitucional de 2007[iv] con la que se trato de resolver las acusaciones de inequidad, convirtieron al Instituto Federal Electoral en el administrador único del Estado de los tiempos de radio y televisión con fines electorales, y a los concesionarios y permisionarios de televisión y radio sujetos de control.

Está combinación generó una férrea crítica a la máxima autoridad administrativa electoral. Los grandes medios de comunicación y sus mensajes en contra de las reformas y/o de las medidas que en acatamiento a la reforma implementó el IFE (hoy INE) también contribuyeron a alimentar el hartazgo de gran parte de la población hacia lo electoral.

En este ambiente de desconfianza, las autoridades y los partidos, sobre todo éstos últimos, deben plantearse esquemas distintos de relación con la población, especialmente con los ciudadanos que son quienes tienen el derecho constitucional y la obligación de elegir a los representantes de la población en las Cámaras del Congreso de la Unión y al Presidente de la República. Concomitantemente los ciudadanos deben participar idealmente de manera informada- en las elecciones.

Estas maneras distintas de relación deben preferir el poner a disposición información política, económica, social, etcétera. Desde hace tiempo las campañas electorales son campañas de slogans, de frases cortas, en donde la creatividad publicitaria anula las ideas y los contenidos realmente útiles. La política sin políticos como se ha planteado no puede existir. Los políticos y la política son necesarios para conducir los países. No existe ninguna sociedad estatal sin políticos. Ante el desgaste de los partidos como conjuntos y frente a los procesos electorales que vive el país conviene preguntar ¿Qué es relevante para los electores?

A diferencia de los países que dividen sus preferencias políticas en dos opciones – bipartidismo- la mexicana es una sociedad multipartidista. Para los próximos procesos electorales existen al menos 10 opciones políticas (además habrá candidaturas independientes), lo que implica 10 partidos con plataformas e ideologías al menos teóricamente diferenciadas.

Cada uno de estos partidos tiene potencialmente asegurados el voto de al menos su militancia. En julio del 2014, María Marván escribió en el diario Excélsior a propósito del inminente registro de tres nuevos partidos políticos nacionales, que de acuerdo con la información que los siete partidos entonces registrados entregaron al IFE el 31 de marzo de 2014, había en México casi 13 millones de ciudadanos afiliados en alguno de ellos. El PAN contaba con 271,632; el PRI con 5´848,944; el PRD con 3´435,979; el PT con 892,756; el PVEM con 947,346; Movimiento Ciudadano con 795,281, y Nueva Alianza con 639,174.

La existencia real del número de afiliados de los partidos políticos no es un dato fácilmente localizable. El IFE en su momento[v] trabajó con los partidos para que depuraran esa información (bajas por muerte, duplicidades de registro, baja de registros de personas en más de un partido político, etc.) como parte de las obligaciones de transparencia que deben cumplir, sin embargo los resultados siguen siendo escasos y opacos debido a las resistencias[vi] y el desorden con que -intencional o involuntariamente- atienden esa obligación.

Partiendo de las cifras que los partidos dieron al IFE en marzo de 2014, el número de ciudadanos con identidad o militancia partidaria es de alrededor de 13 millones, cifra que de mantenerse en este año representaría un 15% de los ciudadanos actualmente inscritos en el padrón electoral (87´276,513[vii]). De suerte que existe, hipotéticamente, un universo del 85%[viii] de ciudadanos a los cuales hay que convencer de participar y votar por alguna de las opciones políticas, lo cual pretende ser una referencia pues no hay identidad sobre cuales hay que convencer de votar por alguna de las opciones que se presenten.

La participación activa de la ciudanía en los asuntos y decisiones públicos es una clave fundamental para asegurar la gobernanza de los países democráticos. Al respecto en el Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México 2014, en el apartado de vida política y calidad de la ciudadanía señala que “La participación política es una actividad fundamental para la democracia por dos razones: la movilidad política –que los ciudadanos puedan, partiendo desde abajo, ascender a posiciones de gobierno o representación mediante su participación– y la influencia de los ciudadanos sobre los tomadores de decisiones decisores. Por lo tanto, un sistema con escasa participación tiene teóricamente un impacto negativo sobre la rendición de cuentas de los gobernantes, así́ como sobre la igualdad política, requisito indispensable para la formación de actores relevantes en la comunidad.”

Ante la falta de confianza que generan como conjuntos los partidos políticos los candidatos se vuelven un elemento clave en la captación de votación. Los electores tienen derecho a saber no solo quién los postula y qué plataforma política promueven sino quienes son aquellos que quieren ocupar los cargos públicos que méritos y que experiencia tienen.

Los partidos políticos en su calidad de entidades de interés público deben traducir esta necesidad de información en una obligación y asumir la responsabilidad de los candidatos que postulan. De forma que los partidos políticos son co-responsables de la honorabilidad de quienes postulan porque son los que seleccionan a quienes van a representar sus ideologías, plataformas y programas en las urnas.

En esa dirección el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, presentó el sistema ¡Candidatas y Candidatos: conócelos!, que estará disponible en la página de internet del Instituto Nacional Electoral. Se trata de una plataforma electrónica que pretende ser un puente entre electores y elegibles, para lo cual pondrá a disposición información sobre los candidatos. Se podrán  conocer las trayectorias de las candidatas y candidatos en favor de una mayor participación ciudadana y un voto más informado.

El proyecto depende de los partidos y candidatos (de partido e independientes) y su compromiso con la transparencia y la promoción de la participación política. Son ellos quienes voluntariamente deben generar y poner a disposición la información pues actualmente no existe ningún fundamento legal que los obligue a registrar su historial laboral y político.

La ausencia de la obligación no es una desventaja. María Marván recientemente escribió que menos obligaciones y más ética podrían ser útiles en nuestro deteriorado sistema político-electoral. Coincido con su planteamiento. La presentación voluntaria de la información y la no presentación de la misma (elemental, mínima, necesaria para dar el voto a quien sea) deben ser suficientes pues el hecho de que no se presente también es una forma que habla del candidato.

El contenido y la calidad de lo que se presente llevan a otro nivel. Es posible que muchos partidos o candidatos presenten información -a través del mecanismo del INE u otro- sin que la información de cuenta seria de la vida y trayectoria de los candidatos. De manera que tenemos que esperar qué y cómo se presenta.

Como en toda relación personal conocer quiénes son los que nos quieren gobernar (que formación tienen) y sus trayectorias (cargos y posiciones que han ocupado) son (o deberían ser) el punto de una nueva relación de los políticos con los ciudadanos y los procesos electorales.

¿Votaría por un candidato que fuma mariguana con fines recreativos? Randy Credico es un político estadounidense del estado de Nueva York que en el año 2014 participó en las elecciones primarias del partido demócrata para obtener la candidatura a gobernador de esa entidad. Durante su campaña se definió como el único político de América Latina que fuma mariguana y lo admite y el único sin miedo a inhalar.

La anterior pregunta regresa a la interrogante ¿qué es o qué debe ser relevante para los electores? Sostengo que no es el detalle de las vidas de los otros, de los candidatos, lo que es necesario conocer. Sus preferencias personales o recreativas es un asunto que en principio solo les atañe a ellos. Es en sus trayectorias laborales por donde podemos empezar a construir nuevas relaciones de participación con lo político y los políticos.

El estatuto de los candidatos no debe ser un obstáculo. No son servidores públicos, por lo que las obligaciones de transparencia no les son exigibles a los candidatos. Sin embargo, mucho ayudaría a nuestro sistema y a hacer del servicio público una profesión respetable, transparentar sus relaciones y conexiones profesionales y de negocios. Lo demás, lo que toca el ámbito privado, es un asunto cuya ventilación o no corresponde a los propios candidatos, como en el caso de Randy Credico.

El voto de los ciudadanos por ley debe ser universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible, e idealmente, creo, debe ser informado.

Sigue a Fabiola Navarro en @fabbiolanavarro

[i] No es su único fin, pero es el que para efectos del presente texto interesa.
[ii] Presidente de la República y ambas Cámaras del Congreso de la Unión.
[iii] Elaboración propia con base en datos obtenidos del portal electrónico del Instituto Nacional Electoral.
[iv] El financiamiento público que los partidos políticos recibieron durante las campañas electorales federales de 2006 fue de un poco más de dos mil millones de pesos. De los cuales el 95 por ciento, se gastó en los medios electrónicos (radio y televisión).
[v] Después de la reforma del año 2008.
[vi] El número de militantes es importante entre otras cosas porque existe un mínimo que les es exigido por ley para conservar el registro como partido político de manera que si no lo mantienen es causa de cancelación del mismo.
[vii] Información con corte al 6 de marzo de 2015 tomada del portal de internet del Instituto Nacional Electoral.
[viii] Los números de militantes y la conclusión únicamente pretenden ofrecer una referencia sencilla pues no hay identidad en la fecha en que presentaron.

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