Democracia electoral a prueba el 5 de junio

Democracia electoral a prueba el 5 de junio
17 mayo, 2016 Caja de Pandora

Patricia Espinosa Torres

@pespinosat

 

“Ya no es suficiente una arquitectura electoral robusta, es indispensable dotarse de políticas públicas efectivas, mayor nivel de consenso y legitimidad, y una ciudadanía de alta intensidad”

Moisés Naim

 

La Encuesta Mundial de Valores 2015 refiere que en 1940 el 72% de la población creía en la democracia como forma legítima de gobierno, frente al 30% después de 1980. Para el primer grupo, el sistema democrático adquirió legitimidad por su capacidad para apoyar valores como justicia, solidaridad y desarrollo de la sociedad. Mientras para el segundo, la democracia inició con las elecciones, aunque el deterioro social y económico de décadas lo llevó a cuestionar la credibilidad de las instituciones políticas, dejando en evidencia la creciente desconexión entre los ciudadanos y la política tradicional.

La política es la discusión sobre las normas formales y las instituciones que regulan el comportamiento de los miembros de una comunidad. Y en un mundo con muchas incertidumbres y amenazas como la violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, falla la definición de la política democrática.

Búsqueda incansable de la democracia es limitar el poder centralizado, además, de buscar decisiones que siempre correspondan a lo que quieren los grupos más amplios de la población a través de elecciones libres. En el México moderno, esta experiencia lleva pocas décadas. [i] Anteriormente el grupo en el poder, no sólo decidía por todos, sino que impedía que las mayorías pensaran diferente; lo que explica la dificultad que hoy tienen muchos mexicanos en aceptar el tránsito de la legitimidad revolucionaria a la legitimidad democrática.

La vida democrática se conforma, en principio, por la elección popular y se integra por ciudadanos de las más diversas condiciones. En el México del siglo XXI, los ciudadanos cuestionan las elecciones por la desconfianza y hartazgo, ya que quienes son electos no son los más distinguidos ciudadanos de la comunidad, sino los más habilidosos en maniobrar la mecánica electoral y los vicios del electorado.

En tres semanas, el 5 de junio, habrá elecciones locales en catorce entidades federativas con un padrón electoral de 37.3 millones de ciudadanos que votará para renovar doce gubernaturas, 965 presidencias municipales −417 serán por usos y costumbres− y por 388[ii] diputaciones locales. Estos estados, acumulan el 44 por ciento del PIB nacional, concentran el 45 por ciento del electorado y el 42 por ciento de la población total del país.

En estas elecciones, umbral de la elección presidencial del 2018, casi el 50 por ciento de los candidatos a gobernadores del PAN y PRD militaron en el PRI; habrá alianzas PAN-PRD en Durango, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Zacatecas; en cinco estados no ha habido alternancia política. De paridad de género, ni hablamos: de 74 candidatos a gobernador solo 14 son mujeres; en cuatro estados no hay ninguna mujer candidata; de las 9 candidaturas independientes, solo dos son mujeres.

Retomo lo escrito por Dieter Nohlen en su ensayo La renovación del presidencialismo:

“La cultura política mexicana implica un enorme reto para la consolidación de la democracia. Hay que destacar que el comportamiento de los actores políticos sigue siendo determinado por valores socio-culturales difícilmente compatibles con la democracia. Las instituciones son percibidas como barreras que limitan innecesariamente la acción política, y no como estímulos y recursos que facilitan decisiones consideradas legítimas por parte de los que las deben acatar. Siguen estando regidas por la lógica del viejo sistema autoritario”

El sistema político mexicano está en crisis y necesita ser reparado. Los pocos estadistas, los muchos políticos y los millones de ciudadanos entre activos y pasivos, ¿serán capaces de asumir esa tarea? Lo que queda claro es que, hasta ahora, los discursos de “cambio” no alcanzan para recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones, y la democracia se debilita por la falta de opciones distintas en la competencia. De ello, daremos cuenta, el lunes 6 de junio pasada la jornada electoral.

Patricia Espinosa Torres (@pespinosat) es política, conferenciante y humanista comprometida con la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

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Lista de referencias

http://www.ine.mx/archivos3/portal/historico/contenido/Calendario_Electoral/

http://listanominal.ife.org.mx/ubicamodulo/PHP/index.php

http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/especiales/ei2015/doc/eic_2015_presentacion.pdf

http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/boletines/2015/especiales/especiales2015_12_2.pdf

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[i] Paréntesis: La transición hacia la democracia en México, aunque sea incipiente, es resultado de importantes reformas en esta materia. En 1977, la LOPPE permitió el ingreso de fuerzas políticas a la vida institucional; en 1990, el COFIPE y la creación del IFE dieron “certeza, transparencia y legalidad a las elecciones”; en 2014 se rediseñó el régimen electoral, nació el INE que se coordina con los consejeros electorales locales (OPL), quienes serán fundamentales en la próxima jornada electoral.

[ii] No se contemplan los 60 diputados que formarán parte de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

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