La ciudadanía, libre o manipulada, decidió

La ciudadanía, libre o manipulada, decidió
10 julio, 2016 Caja de Pandora

Patricia Espinosa Torres

@pespinosat

“La democracia es el peor de todos los sistemas políticos,

con excepción de todos los sistemas políticos restantes” Churchill

El pasado mes de junio se registraron varios acontecimientos que, en cierto modo, impactaron en el entorno global: elecciones locales en México, elección presidencial en Perú, referendo en Reino Unido y elección presidencial en España. ¡Procesos democráticos en países occidentales democráticos!

La democracia moderna adquirió legitimidad por su capacidad para apoyar valores como justicia, solidaridad y desarrollo de la sociedad; pero en un mundo con muchas incertidumbres y amenazas de violencia, inseguridad, corrupción e impunidad, lo que está fallando es el ejercicio de la democracia por parte del Estado. Un objetivo de la democracia es limitar el poder centralizado, a través de las elecciones, para buscar decisiones que correspondan a lo que quieren los grupos más amplios de la población.

El deterioro social y económico de décadas llevó a cuestionar la credibilidad de las instituciones políticas, dejando en evidencia la creciente desconexión entre los ciudadanos y la política tradicional. En ello, influyen algunos factores como la corrupción, el abuso de la clase política y el detrimento del sistema de partidos. Por otra parte, la desigualdad social afecta a una ciudadanía agobiada por la indignación y la insatisfacción. En permanente riesgo por su emotividad, ahora, la sociedad es más participativa y, a través del voto, ejerce su derecho político de premiar o castigar a sus gobernantes a quienes eligieron para mejorar su lugar de vida, para el uso adecuado de los recursos y para disminuir la brecha de desigualdad social. Y no siempre es así.

Los resultados de los procesos mencionados al principio, sorprendieron hasta a los más expertos encuestadores y analistas políticos, por razones y argumentos diversos:

  1. En México el proceso electoral pasado, movió radicalmente el tablero político. De las doce gubernaturas en juego, el PRI se quedó con cinco, el PAN ganó cuatro y tres en alianza con el PRD. Inesperado resultado que dejó un claro mensaje de la ciudadanía castigando a gobernadores, incluso al Presidente, por la corrupción y la desigualdad social prevalecientes. A un mes, el país está inmerso en una olla de presión por las trapacerías legales y políticas de varios gobernadores salientes, por el movimiento magisterial infiltrado por grupos de activistas y por protestas en varias entidades que desestabilizan el entorno ante la ausencia de la autoridad.
  2. En Perú triunfó el antifujimorismo validado por un sistema con quince años de crecimiento económico sostenido, con disminución drástica de la pobreza y sin el autoritarismo de otros países del Continente. Los peruanos desoyeron los oráculos que daban el triunfo a Keiko, castigaron la corrupción y la represión política que ella representaba.
  3. El Brexit ganó frente a la esperada permanencia del Gran Bretaña en la Unión Europea, incurriendo en una demagogia que provocó un colapso global financiero, comercial y político, inédito. El mensaje de los británicos en las urnas, fue el de quienes anhelan el estado de bienestar perdido y la incertidumbre económica, vena explotado por los en favor de la salida, que sacudió el orden político establecido.
  4. Ante lo esperado en España, en la segunda vuelta los ciudadanos le dieron una nueva oportunidad al PP, partido gobernante, y envió al tercer lugar a Unidos-Podemos. En esta elección, fue determinante el resultado del Brexit dos días antes, aunado a un mensaje de combate a la corrupción y de apuesta por la estabilidad y moderación. España es un ejemplo de que la democracia está en un proceso de cambio, la monarquía genera estabilidad cuando no existen acuerdos y la nación no se desmorona por la ausencia de éstos. Con o sin políticos la vida sigue para la población.

En estos cuatro eventos, los excesos de la democracia dejaron desprotegidos a los más vulnerables, los personalismos minaron la confianza en el Estado y, en tiempos de crisis económica, los demagogos capitalizaron la desesperanza de los débiles. En la democracia, el gobernante es quien dicta las reglas, los ritos y dirige las instituciones bajo su tamiz, sea bueno o malo, ello lo desvincula de la gente. ¡Ya vimos los resultados!

Al sistema democrático le urgen signos de responsabilidad, pluralismo y mayor comunicación con la población. Por ese camino, los ciudadanos insatisfechos con los resultados económicos, con la pérdida del “estado de bienestar”, con la corrupción y falta de rendición de cuentas, no hubieran sido tan fácilmente manipulados por políticos populistas que, apoyados en la tecnología comunicacional, construyeron en el imaginario colectivo, una visión de soberanía.

Entonces, tenemos que preguntarnos si ¿todavía nos es útil la democracia como sistema político? ¿qué diría Winston Churchill del resultado de las decisiones democráticas tomadas en junio pasado? Tú, tienes la palabra.

 

Patricia Espinosa Torres (@pespinosat) Política, conferenciante y humanista comprometida con la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

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