Un nuevo modelo de información de resultados electorales

Un nuevo modelo de información de resultados electorales
16 agosto, 2016 Pluralismo Democrático

Por. Fernando Díaz Naranjo

@fdodiaznaranjo

 

Los procesos electorales tienen varias etapas, pero sin lugar a dudas una de gran relevancia es aquella que ocurre una vez que las casillas electorales han cerrado y los partidos políticos, coaliciones y candidatos que participaron en la contienda electoral esperan ese momento clave para conocer el sentir de la población manifestada en las boletas electorales. Esta etapa de resultados electorales constituye el gran desenlace de muchas cosas que se llevaron a cabo por los participantes, claramente la parte nodal es el veredicto ciudadano que, en una democracia representativa como la nuestra, sólo puede haber un ganador de la contienda electoral así sea por un solo voto.

Por esta razón, la etapa de los resultados electorales se ha vuelto fundamental no sólo para los actores que buscan ganar un cargo de elección popular o por la autoridad electoral que organiza dicha elección, sino es un referente de atención de la población que exige conocer el resultado de la elección en la que participó.

Por ello, luego de la “caída” del sistema en la elección de 1988, la legislación electoral federal abrió el esquema para la creación de lo que hasta el día de hoy conocemos como el Programa de Resultados Electorales Preliminares. Este Programa que empezó con la utilización del Fax, luego la línea telefónica, hoy en día es un sistema Informático muy completo y robusto que da información de los resultados electorales de manera preliminar.

La operación de este sistema se basa en el registro de los resultados que vienen inscritos en cada una de las actas de escrutinio y cómputo de las casillas que se instalan por tipo de elección, es decir, para Presidente de la República, Senadores o Diputados Federales. En la elección de 2015 este sistema operó de manera conjunta tanto para elecciones federales como locales; los resultados, en términos de oportunidad dejaron mucho que desear a causa de la implementación de la “casilla única”, es decir una sola casilla para la recepción, en elecciones concurrentes, de la votación federal y local.

Independientemente de las áreas de oportunidad que el Instituto Nacional Electoral tenga para la operación del PREP, es importante advertir que el mismo es sólo un sistema que da una aproximación de cómo pudieran quedar las elecciones, esto significa que en caso de una elección competida el resultado del PREP no serviría mucho.

Recordemos tan sólo lo ocurrido en la elección federal del año 2006 en donde se renovó el ejecutivo federal. Ante una elección tan competida por la Presidencia de la República, el PREP no pudo dar un ganador, tampoco otros ejercicios como el Conteo Rápido fueron efectivos ante el margen tan estrecho entre el primer y segundo lugar. Tuvo que pasar prácticamente cuatro días para que con el desarrollo de los cómputos distritales federales se definiera quien había obtenido el mayor número de votos en dicha elección. A esto, como se recordará, le siguió un largo camino de impugnaciones registradas en el órgano jurisdiccional respectivo.

¿Qué pasaría si en la elección federal de 2018 en donde nuevamente habrá elección de Presidente de la República, tuviéramos otra elección competida? ¿Tendríamos el mismo escenario?

Creo que es tiempo de hacer algo al respecto. La solución que me parece más viable, es que los cómputos distritales en lugar de que se efectúen hasta el miércoles siguiente al día en que se realizó la jornada electoral, se lleven a cabo terminando justamente la jornada electoral.

Ello implicaría que en principio desaparecería el Programa de Resultados Electorales Preliminares y generaría un ahorro importante de recursos tanto al INE como a los Institutos electorales locales. También sería necesarios cambios en la legislación electoral. Un ejemplo de la realización de los cómputos distritales después de concluida la jornada electoral lo tenemos en la legislación local de la Ciudad de México, lo cual ha operado con éxito desde hace muchos años.

Con un esquema así y ante una elección igual de competida que la registrada en 2006 se tendrían resultados oficiales de los cómputos el lunes en la madrugada y no hasta el jueves siguiente a la jornada electoral.

También habría que retomar la propuesta que en su oportunidad hiciera el Partido Acción Nacional para implementar una segunda vuelta en caso de escenarios como el que ya apuntamos.

Esperemos que antes de que lleguemos al proceso electoral 2017-2018, los legisladores sean sensibles y valoren realizar un diagnóstico serio y una revisión del tema que en estas breves líneas apuntamos.

Fernando Díaz Naranjo es Analista y Consultor Político.

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