Algunos elementos de democracia interna partidaria

Algunos elementos de democracia interna partidaria
13 septiembre, 2016 Caja de Pandora
partidos políticos

Por. Patricia Espinosa Torres

@pespinosat

 

La democracia interna de los partidos políticos implica el grado de democracia de las instituciones en las que opera. Es absurdo que se reclame la ausencia de democracia en las instituciones externas, y al interior del partido no se respeten los derechos fundamentales de los afiliados contemplados en los artículos 6, 35 y 41 de la Constitución federal, que son exigibles a los partidos políticos, y hacen referencia a la participación directa y representativa en los órganos partidarios.

La democracia es considerada la fórmula más adecuada para gobernar y para tomar decisiones colectivas con el concurso de los interesados. Algunas veces, la participación será directa o representativa, lo importante es que sea verdaderamente democrática. Según Giovanni Sartori (Teoría de la democracia), “la democracia interna del partido tiene que ver en cómo se relacionan las bases partidarias con la dirección del partido”. Por ello, es indispensable considerar algunos elementos planteados por teóricos de este tema:

  1. Aunque sea en contextos diferentes, se pueden aprovechar las herramientas construidas por autores como Maurice Duverger (Los partidos políticos), en torno a la dirección de los partidos. Para este autor, la estructura del poder es el resultado de un par de fuerzas antagónicas como son las creencias y las necesidades prácticas, en la que la dirección partidaria presenta el doble carácter de apariencia democrática y de una realidad oligárquica. No todos los partidos políticos adoptan las mismas condiciones en el combate político que, aunada a la tendencia oligárquica, hay una natural de los líderes para conservar el poder. Estos criterios se oponen a los principios democráticos que exige la elección de los dirigentes, su renovación periódica, su carácter colectivo y su autoridad débil. Esta ausencia democrática en los partidos, se debe a la lucha interna para tener y retener el poder que, al haber espacios limitados, provoca que los que ejercían la democracia, ahora no lo hagan.
  1. En el tema de la circulación de los dirigentes, es importante retomar la definición de Robert Michels (Los partidos políticos) en relación a la conservación del poder por parte de los dirigentes, y al culto a los jefes por parte de los miembros que no oponen resistencia, más bien lo refuerzan. Para el autor, los líderes forman parte de la “élite del poder” por sus capacidades de dirección y su poder de determinación. Esta tendencia a la “oligarquización” en los partidos, tiene como resultado la acumulación de poder en manos de un número reducido de individuos, lo que da lugar a los abusos en la disputa por los espacios. Esta prolongada retención de cargos es determinante en la vida interna de los partidos y un peligro para la democracia, por eso el poder de los líderes requiere de limitaciones, las cuáles deben estar contenidas en las reglas democráticas de la organización y así evitar que las dirigencias se vuelvan autoritarias.
  1. Otro elemento a considerar son los recursos del poder y la toma de decisiones que tienden a concentrarse en manos de grupos reducidos. Angelo Panebianco (Modelos de partido) los agrupa bajo el concepto de “coalición dominante”, con el que identifica al grupo dirigente. Los líderes, que parecen disponer de un poder casi absoluto sobre la organización, son quienes controlan las acciones vitales y definen las normas estatutarias, además del manejo de los espacios de poder. No siempre son ellos los que ocupan las dirigencias formales. Dentro de sus procesos hay que tomar en cuenta la cohesión del partido, la elección de los dirigentes y la autoridad que ejercen sobre los militantes.
  1. El liderazgo del dirigente del partido y su estilo de gobierno es crucial para un desempeño eficaz y la congruencia que propicia que el partido esté en las mejores condiciones para competir. Obtener buenos resultados, implica algunas acciones como contar con un padrón real y transparente, claridad en los principios establecidos, las reglas con las cuales participan en la competencia electoral y la elección del candidato conforme a las reglas o estatutos establecidos por los mismos.

Actualmente, los partidos le han apostado al pragmatismo sobre la congruencia doctrinaria, generando tensión en sus procesos internos de selección de candidatos, así como una competencia desleal, al construir alianzas con otros partidos de difícil congruencia ideológica, desprestigiando su sello “distinguible” y que desestabiliza el proceso democrático interno.

Considero importante tomar en cuenta los elementos planteados, en torno a la vida interna de los partidos políticos, para visualizar el escenario hacia 2018. Según Roy Campos, la posición de los partidos es muy diferente a la de hace seis años. Si hoy fueran las elecciones, ganaría el PAN, seguido por el PRI, luego MORENA y al final, el PRD. Ante las posibles alianzas, el resultado sería el siguiente:

  • PRI 19.6%, PVEM 1.3% y Encuentro Social 1.1% > 22%
  • PAN 20%, PRD 8.1% > 1%
  • MORENA 12.2%, PRD 8.1% y PT 1.1% > 4%

 

Patricia Espinosa Torres (@pespinosat) Política, conferenciante y humanista comprometida con la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

 

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