Lupa en la composición del Congreso de la Unión

Lupa en la composición del Congreso de la Unión
1 octubre, 2018 Strategia Electoral

El 1º de septiembre inició formalmente la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión. Empezó tras el larguísimo proceso electoral, la jornada del 1º de julio, los cómputos, las impugnaciones, los resultados electorales definitivos, la asignación de los escaños de representación proporcional y las nuevas impugnaciones.

En este contexto, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se posiciona como el partido con mayor representación en el Congreso de la Unión, mientras que el resto de las fuerzas políticas se han fragmentado en porcentajes menores del total de cada cámara. Por lo anterior, se presenta una revisión de la integración de ambas cámaras desde el año 2000, tomando como base las diputaciones y senadurías electas.

Cámara de Diputados

Como es sabido, fue en 1997 cuando el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Sin embargo, la dinámica política cobró mayor relevancia en el año 2000, pues se dio la alternancia en el Ejecutivo, y a pesar de que el PRI mantuvo la mayoría relativa en la Cámara de Diputados, el Partido Acción Nacional (PAN) incrementó considerablemente su presencia en el Legislativo. De esta forma, en el transcurso de los últimos 18 años, la integración de la Cámara de Diputados se había caracterizado por el predominio de dos o tres fuerzas políticas y un grupo de partidos minoritarios sin mayor representación.

Gráfica 1 Representatividad porcentual de los institutos políticos en la Cámara de Diputados.

Fuente: elaboración propia con base en información del Instituto Nacional Electoral.

Si analizamos las distintas legislaturas con base en la información de la gráfica 1, la tendencia es que hasta antes del 1 de septiembre, el PRI siempre había sido la primera fuerza legislativa, a excepción de 2006 que lo fue el PAN y el PRI pasó a ser la tercer fuerza política. La constante entre 2000 y 2015 es que la hegemonía partidista en el Congreso se dividía entre el PRI, PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

He aquí el parteaguas que significa la naciente conformación en la Cámara de Diputados, pues el tradicional tridente de partidos mayoritarios conformados por el PRI, el PAN y el PRD se desvaneció, este último incluso casi hasta desaparecer.

Es importante destacar que, aunque en 2018 Morena obtuvo el porcentaje mayoritario de la Cámara, no es mayor al que consiguieron los partidos que ocuparon dicha posición en legislaturas anteriores. Adicionalmente, no podemos perder de vista que el PT y PES que son tercera y cuarta fuerza política, formaron parte de la coalición “Juntos haremos historia”, que encabezó Morena, por lo que ello puede implicar una cierta subordinación a esta fuerza política mayoritaria.

Otro elemento a considerar es la pérdida de registro del Partido Encuentro Social. Esto porque la Ley Orgánica del Congreso de la Unión no contempla la existencia de un grupo parlamentario conformado por legisladores que no pertenezcan a un partido político, por lo que luego de la pérdida de registro del PES, sus militantes dejan de tener afiliación al mismo.

Aunque en un inicio el PES ha podido conformar un grupo parlamentario, ahora vendrá una batalla política y legal para mantenerlo a pesar de la pérdida del registro, a lo que habrá que sumar el traslado de legisladores y legisladoras de un grupo parlamentario a otro, cuestión que abordaremos más adelante, y que ha terminado por distorsionar la conformación aquí presentada.

Cámara de Senadores

Por su parte, la Cámara Alta muestra una situación similar e igualmente inédita, pues entre otras cosas, un partido que contendió por primera ocasión obtuvo la mayoría de los 128 asientos con el 43% de las posiciones obtenidas a partir de la votación del 1º de julio, pues de los resultados obtenidos por la Coalición “Juntos Haremos Historia” se desprendió que sus partidos integrantes hayan obtenido 50 de las 64 senadurías en disputa, a lo que se suma el triunfo obtenido de manera individual por Morena en Hidalgo. La coalición solo perdió en los estados de Aguascalientes, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Nuevo León, San Luis Potosí y Yucatán.

Por otro lado, salvo la elección de 2000, el partido político que obtiene la Presidencia de la República también logra la mayoría en el Senado, y ese patrón se mantuvo en las elecciones de 2018. Además, la elección de este año arrojó la mayor diferencia entre el partido con mayor número de posiciones ganadas y el segundo.

Gráfica 2 Representatividad porcentual de los institutos políticos en el Senado.

Fuente: elaboración propia con base en información del Instituto Nacional Electoral.

El resto de los elementos para el análisis son, en suma, similares a lo reflejado por la Cámara de Diputados. El año 2018 marcó el fin de la representación dominante de tres institutos políticos, la caída del PRI fue mayor a los 30 puntos porcentuales, y en el caso del PAN mayor a los 10 puntos.

Migraciones parlamentarias

Al margen de lo expuesto, lo cierto es que el análisis a partir de los resultados electorales ha quedado rebasado por el traslado de legisladores y legisladoras electos por un determinado partido político a otro. Así que, aunque este es un fenómeno que se presenta de forma regular, llama particularmente la atención la migración entre legisladores y legisladoras pertenecientes a alguno de los partidos políticos que integraron la coalición “Juntos Haremos Historia”.

Gráfica 3. Número de legisladores o legisladoras que se integraron o dejaron el partido político por el que fueron electos

Fuente: elaboración propia con base en información del Instituto Nacional Electoral y de la Cámara de Diputados.

Como se ilustra en la gráfica anterior, aunque en todos los grupos parlamentarios hubo ajustes en cuanto a sus integrantes, en este caso es notorio que en los partidos Morena, PT y PES los cambios son significativos, pues los 33 integrantes que perdió el PT y los 26 del PES, los ganó Morena, además de los 5 que cedió el PVEM como parte de una negociación política.

En este sentido la representación de Morena en la Cámara Baja ha llegado al 51% del total, lo que representa un incremento de casi el 13% respecto de la representación obtenida gracias a la votación del 1º de julio, mientras que ninguno de los partidos restantes alcanza el 20% de la legislatura.

A pesar de que en la Cámara de Senadores también se producen este tipo de traslados, es en la de Cámara de Diputados donde es notorio el número de congresistas que ha decidido trasladarse a un grupo parlamentario distinto al que, por el convenio de coalición, les correspondía. Sin embargo, también es necesario mencionar que el patrón es el mismo, pues en el Senado el grupo parlamentario de Morena resultó mayormente beneficiado luego de la reconfiguración hecha por los propios legisladores, y hoy alcanza el 46% de la integración, 3 puntos porcentuales más de los obtenidos en las urnas.

En este contexto, Morena se posiciona como el partido con mayor representación en el Congreso de la Unión. Un entorno similar no se presentaba desde antes de 1997, año en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, concluyendo con la caracterización histórica que había conservado como elemento principal del régimen de partido hegemónico.

La actual conformación permite que Morena, partido del presidente electo, haya garantizado la mayoría relativa (mayor cantidad del total de legisladores) para imponerse en las presidencias de comisiones y órganos legislativos. Es decir, la mayoría absoluta (50% del total de los presentes a una votación más un legislador), para realizar reformas a leyes secundarias y reglamentos, y la mayoría calificada (tres cuartas partes del total de legisladores en el pleno) de la mano de los partidos que lo acompañaron en la contienda electoral.

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